A pesar de que un tratamiento ha conseguido reducir
su tumor de forma casi milagrosa, es una enferma terminal. Los
médicos no pueden decirle cuánto tiempo le queda; solo sabe que
debe vivir pegada a un tanque de oxígeno y sometida a continuos
tratamientos.
Desde hace unas semanas, Hazel forma parte de un
grupo de apoyo donde otros chicos como ella comparten sus
experiencias. En realidad, ella acude más por obligación que por
voluntad; ¿qué sentido tiene hablar con otras personas de lo que
nadie puede cambiar?
Pero su vida da un verdadero vuelco cuando conoce a
Gus Waters… Os preguntaréis: ¿quién es Gus? ¿Y cómo puede
cambiar una sola persona la historia de otra?

No hay comentarios:
Publicar un comentario